
Kaitian Lu y las costumbres chinas del Festival del Medio Otoño
- Categorías Actividades culturales
- Fecha 9 de octubre de 2025
En la madrugada, la radio se convierte en una suerte de fogata donde las voces se reúnen para contarse historias. Y allí, en ese territorio de confidencias llamado El Faro (La Ser), Mara Torres propuso como palabra de la noche una de las más antiguas del mundo: reunión.
Reunirse, en tiempos de prisa, tiene algo de ceremonia. Por eso, el programa no tardó en poblarse de evocaciones: vecinos convocados en asamblea, claustros interminables de profesores, desayunos en petit comité. Cada oyente aportó su pequeña liturgia del encuentro. Pero fue una voz llegada de China la que dio a la palabra un sentido especial: Kaitian Lu, directora china del Instituto Confucio de Madrid, invitada al programa para hablar del Festival de Medio Otoño (中秋节, Zhōngqiū jié), «la fiesta de la reunión», cuando la luna está en su plenitud y su redondez simboliza la familia unida.
«Este año la fiesta cae el 6 de octubre —explicó Kaitian—, que corresponde al día quince del octavo mes en el calendario lunar. En China, la gente se reúne con sus familiares y comen el pastel de luna, que es la comida típica de estas fechas».
Kaitian contó que también aquí, en el Instituto lo celebramos: «En el Instituto Confucio de Madrid también lo hemos celebrado. Compramos los pasteles de luna para compartirlos con todos, con nuestros compañeros locales y los profesores chinos. Esa noche algunos nos reunimos, otros lo hicimos por separado, pero todos contemplamos la misma luna».
Y habló de los pasteles de luna. «Igual que aquí hay siempre un debate eterno sobre la tortilla sin cebolla o con cebolla, en China también existe un eterno debate sobre si el pastel de luna debe ser dulce o salado. En mi región, Shanghai, preferimos los salados, los de carne recién horneados».
Más allá de los gustos, lo importante es el gesto: regalarlo, compartirlo, mantener el vínculo. «Cuando era niña, mi casa se llenaba de pasteles de luna. No podíamos terminarlos ni en un mes. Las empresas los regalan a sus empleados, los amigos se los ofrecen, los intercambian, los comentan. Incluso Starbucks vende los suyos, de café o de té. Los grandes hoteles también sacan sus pasteles de luna, para que los clientes fieles puedan comprarlos y regalarlos».

Kaitian explicó también el simbolismo del conejo de la luna, un personaje mítico que acompaña a la diosa lunar Chang’e. «Según la mitología china, en la luna vive una diosa con un conejo que le hace compañía. Por eso los niños, esa noche, salen con farolillos en forma de conejo para recordar esa historia».
Y cuando Mara Torres le preguntó si la luna también sirve para conectar a las familias separadas, la respuesta llegó con naturalidad: «Sí, claro. Con mis familiares que están en China nos mandamos mensajes, hacemos videollamadas y nos felicitamos».
El programa tuvo muchos momentos luminosos, pero bastaría con uno para justificar la noche: escuchar a Mara Torres decir «xièxiè» con la naturalidad de quien convierte una palabra extranjera en un gesto de cariño.
Os dejamos el podcast por si queréis saber más sobre el Festival del Medio Otoño:
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