
Entrevista a Miguel Sala Montoro
- Categorías Actividades culturales, Actividades literarias, Noticias
- Fecha 23 de abril de 2026
Entrevista a Miguel Sala Montoro traductor de de La edad de oro.
Este lunes 27 de abril esperamos la llegada de Miguel Sala Montoro al club de lectura Léete China. Sala Montoro es el traductor de La edad de oro (Galaxia Gutenberg) y nos presentará esta novela corta de Wang Xiaobo. Además, también ha traducido Frutos salvajes, de Sheng Keyi.
Antes de empezar, nos gustaría conocerte un poco. Eres arquitecto y traductor: ¿cómo te interesaste por la literatura china y por qué empezaste a dedicarte a la traducción?
Mi primer contacto con el chino fue su escritura. Desde siempre me han fascinado los caracteres chinos. Más tarde me interesé por el taoísmo y empecé a estudiar chino. Cuando llegó la crisis financiera, que afectó tanto al sector de la construcción, decidí viajar a China. El chino me interesaba cada vez más y pensé que la única forma de aprenderlo bien era viviendo y estudiando allí. Me fui para seis meses y terminé quedándome nueve años. Primero estuve en Changchun estudiando el idioma y luego me trasladé a Beijing, donde conseguí trabajo en una empresa grande de traducción. Este trabajo me permitió seguir aprendiendo chino y formarme como traductor. El salto a la traducción literaria llegó de forma natural. Desde siempre me ha gustado leer y en cuanto pude empecé a comprar libros en chino. La primera novela que leí en chino fue La edad de oro de Wang Xiaobo. Años más tarde se convirtió en mi primera traducción puramente literaria.

Wang Xiaobo es un escritor difícil de clasificar, porque siempre fue muy independiente, su carrera literaria fue breve y murió demasiado joven. ¿Por qué crees que ha tenido tanto éxito entre el público chino, a pesar de ser una figura tan poco convencional, casi un outsider?
Yo creo que ese lado poco convencional es una de las claves de su éxito. Tanto en sus novelas como en sus artículos Wang Xiaobo dice cosas que otros no dicen, y lo hace, además, de una manera que también es única, diferente. Wang Xiaobo se expresa en un lenguaje sencillo comprensible por todos. Su mensaje no es moralista e interpela directamente a la inteligencia del lector. Y encima tiene sentido del humor. Sus artículos eran esperados ávidamente tanto por los editores como por los lectores, que además eran personas de todos los extractos sociales. Sus novelas, una vez fueron publicadas, llamaron la atención por su valentía y originalidad. A través de su obra Wang Xiaobo quiso poner en valor la importancia del individuo, de la dignidad personal, del espíritu científico y crítico. En mi opinión, su éxito permanente es la actualidad de su mensaje.
«A través de su obra Wang Xiaobo quiso poner en valor la importancia del individuo, de la dignidad personal, del espíritu científico y crítico. En mi opinión, su éxito permanente es la actualidad de su mensaje».
Sorprende descubrir la influencia que ejerció sobre él el pensamiento de Bertrand Russell. ¿Qué crees que le gustaba en el filósofo inglés?
Wang Xiaobo era un ávido lector, no solo de literatura. Le interesaba la filosofía, la sociología, el conocimiento en general. Cuando terminó la Revolución Cultural y se reabrieron las universidades, Wang Xiaobo aprobó el examen de acceso y pudo estudiar una carrera. La carrera no le interesaba mucho y básicamente pasó el tiempo leyendo. Fue entonces cuando entró en contacto con las traducciones al chino de las obras de Bertrand Russell. Creo que Wang Xiaobo conectó con el pensamiento lógico de Russell. En sus artículos lo cita a menudo para reivindicar la ciencia como un nuevo tipo de autoridad moral frente al dogmatismo y el absolutismo. La ciencia es igualitaria porque es accesible a todos. Las reflexiones de Russell sobre la felicidad también sirvieron a Wang Xiaobo para denunciar los modos de vida negativos derivados del tradicional pensamiento confuciano centrado exclusivamente en la moral. En definitiva, las ideas de Russell encajaban con el ideal de modernidad que Wang Xiaobo deseaba para China.
La edad de oro forma parte de una trilogía. ¿Podrías darnos algo de contexto para entender mejor en qué lugar se sitúa esta novela dentro de ese conjunto?
El mismo año de su muerte Wang Xiaobo apalabró la publicación de todas sus novelas en forma de trilogía. Esta trilogía, conocida como «Trilogía de las edades», incluye las doce novelas que había escrito y que hasta entonces no habían sido publicadas de forma sistemática. La trilogía consta de tres volúmenes: «La edad de oro», «La edad de plata» y «La edad de bronce». La novela La edad de oro inspiró la división temática en tres «edades» y da título al primer volumen. Este volumen recoge sus novelas ambientadas en los años de la Revolución Cultural o vinculadas directamente con este periodo.
La edad de oro cuenta la historia de Wang Er y Chen Qingyang, trasladados a Yunnan durante la Revolución Cultural. Resulta casi inevitable pensar que la novela tiene un fuerte componente autobiográfico, ya que Wang Xiaobo también fue enviado a Yunnan en 1968. ¿Qué dirías que hay de biográfico en esta obra?
La viuda de Wang Xiaobo, Li Yinhe, ha declarado en alguna ocasión que nunca existió una Chen Qingyang. Debemos entender, pues, que la historia de amor de la novela no es real. Los lugares que describe, la presencia de militares, los problemas con los habitantes locales, los mítines multitudinarios de acusación pública, etc., probablemente si reflejan el contexto y parte de las vivencias de su estancia en Yunnan. En Yunnan Wang Xiaobo se contagió de hepatitis y tuvo que regresar anticipadamente a Beijing. Cuando se recuperó estuvo de nuevo en el campo, esta vez en la provincia de Shandong.
La edad de oro sorprende incluso hoy por la explicitud de sus escenas sexuales, y en China fue un libro escandaloso. ¿Crees que la intención de Wang Xiaobo al escribirla era causar escándalo?
Pienso que no. Los años de la Revolución Cultural fueron muy puritanos. Todo lo que tenía que ver con el sexo más allá de la procreación se consideró burgués, poco revolucionario. Las relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio se denunciaron y fueron perseguidas. Cuando el sexo es negado de esa manera, automáticamente se convierte en una obsesión. Creo que dando protagonismo al sexo en la novela Wang Xiaobo quiere poner de manifiesto esta situación y demostrar que el hecho de que dos jóvenes de veinte años disfruten de su sexualidad es algo natural que nadie puede prohibir o arrebatar.
«Los años de la Revolución Cultural fueron muy puritanos. Todo lo que tenía que ver con el sexo más allá de la procreación se consideró burgués, poco revolucionario».
Hay una ironía cruel cuando Wang Xiaobo presenta el primer falso silogismo sobre por qué Chen Qingyang es una «golfa» (pòxié, 破鞋, literalmente ‘zapato roto’ o ‘zapato viejo’): «La palabra golfa es una denominación. Si todos dicen que eres una golfa, entonces lo eres y no hay nada que se pueda argumentar». Luego siguen otros razonamientos de este tipo. Llevar la lógica casi científica al terreno social provoca una fuerte extrañeza y resulta profundamente perturbador. ¿Por qué recurre Wang Xiaobo a este mecanismo?
El padre de Wang Xiaobo fue un reconocido profesor de lógica de la Universidad del Pueblo. Más tarde, su hermano mayor también estudió esta rama de la filosofía. El propio Wang Xiaobo cursó una carrera de ciencias y las matemáticas eran una de sus asignaturas preferidas. El uso de proposiciones lógicas, en especial de la reducción al absurdo, es habitual en sus artículos, donde le sirven para defender sus argumentos y poner en evidencia lo falso de una manera clara y a la vez irónica. Pienso que en La edad de oro este recurso cumple una función exclusivamente humorística. Es un reflejo de su formación humanista y constituye uno de los atractivos de su escritura y de la novela.
Pòxié (破鞋, literalmente ‘zapato roto’ o ‘zapato viejo’) es un insulto que existía en chino mucho antes de la Revolución Cultural. Al traducirlo como «golfa», ¿valoraste otras alternativas que conservaran también esa imagen material del objeto desgastado, del zapato ya usado?
Barajé varios sinónimos y me pareció que «golfa» era la que más se ajustaba al significado de la palabra y al tono de la novela. En mi opinión, una traducción literal habría lastrado excesivamente el texto en español.
¿En algún momento barajaste la posibilidad de incluir una nota para el lector hispanohablante, como haces con otros términos culturales?
Cuando Chen Qingyang se cuelga las zapatillas al cuello durante las acusaciones públicas sí que hago referencia al término en una nota. Quizás podría haber explicitado más la decisión de traducir pòxié como golfa. En ese momento, sin embargo, no consideré necesario exponer las elecciones internas de la traducción y solamente anoté los aspectos culturales o de contexto difíciles de comprender para un lector no familiarizado con China.
En la escena de las sesiones de acusación, Chen Qingyang se cuelga las zapatillas al cuello precisamente porque el insulto y el objeto remiten al mismo campo semántico. ¿Cómo se afronta una traducción cuando el significante material forma parte tan directa del significado?
En español también tenemos palabras compuestas que usamos sin pensar necesariamente en el significado individual de sus partes. Me viene a la cabeza la palabra «buscavidas». A medida que evolucionan, las palabras compuestas adquieren nuevos matices y significados que superan el significado literal de sus componentes. Creo que en el chino moderno, donde hay gran cantidad de este tipo de términos, ocurre lo mismo. Cuando un chino dice pòxié está diciendo golfa, buscona, fulana, etc. Por supuesto, la conexión con su significado literal permanece y por eso durante la Revolución Cultural les colgaban zapatillas en el cuello a las mujeres adúlteras. Los chinos son muy dados, y muy creativos, con los juegos de palabras.
La Revolución Cultural no inventa pòxié, sino que institucionaliza el término: convierte un murmullo vecinal en una categoría cuasijurídica. ¿Sentiste que esa transformación histórica del insulto quedaba visible en la traducción, o asumiste que era un matiz inevitablemente difícil de trasladar?
En realidad, pòxié es un término despectivo que se usaba antes de la Revolución Cultural y que se sigue usando hoy en día. Creo que si durante ese periodo adquirió tanta relevancia fue porque durante esos años el adulterio se convirtió en un arma política. El término era perfecto para escenificar públicamente el delito. En las acusaciones públicas a los acusados les colgaban zapatillas al cuello, pero también les colgaban carteles denigratorios, les ponían capirotes en la cabeza, les rapaban la mitad del pelo, los ataban, los ponían de rodillas… Todo formaba parte del espectáculo. En la novela Wang Xiaobo no hace un especial hincapié en la transformación del término. Creo que para él lo importante es que durante la Revolución Cultural, de un día para otro, las personas empezaron a ser acusadas injustamente de cosas que no eran. A las mujeres les tocó ser «golfas». Otros fueron «malos elementos», «contrarrevolucionarios», «revisionistas», «capitalistas»…
Traducir a Wang Xiaobo implica trasladar a la vez humor negro, erotismo, crítica política y memoria histórica. Si tuvieras que señalar el mayor sacrificio o la mayor renuncia que tuviste que hacer en esta traducción, ¿cuál sería?
Creo que cuando se traduce del chino el mayor sacrificio siempre cae del lado del lenguaje. Muchas veces no es posible trasladar todas las connotaciones de las palabras, como bien comentas con pòxié, y en ciertos aspectos formales también hay que hacer concesiones para que el traslado al español resulte lo más natural posible. Quizás sean estas sean las mayores renuncias. Para explicar mejor el lado político e histórico de la historia sí que consideré oportuno presentar brevemente a Wang Xiaobo y hacer una introducción a la Revolución Cultural. El editor decidió que estas explicaciones se incluyeran a modo de Epílogo para no influir demasiado en la lectura. Se podría haber añadido también un análisis más extenso de la novela, pero quizás habría sido excesivo y pienso que no era la intención de la editorial en ese momento.
A Wang Xiaobo se le compara a veces con Kafka, por ese mecanismo absurdo de la burocracia o del sistema que aplasta al individuo. ¿Te parece una comparación pertinente?
Sí que me parece oportuna. Cuando empecé a leer sus novelas, especialmente las del segundo y el tercer volumen de su «Trilogía de las edades», enseguida me recordaron al Kafka de El proceso o El castillo. Las novelas de «La edad de plata» ocurren en un presente utópico donde el protagonista no es dueño de su destino y tiene que hacer frente a la arbitrariedad del poder. En «La edad de bronce», cuyas novelas se ambientan en la dinastía Tang, los protagonistas se enfrentan a un sistema que los expulsa y los mantiene al margen. En «La edad de hierro negro», el volumen que recoge las novelas inacabadas de Wang Xiaobo, se hace cada vez más evidente el paralelismo con las atmósferas asfixiantes de Kafka como metáfora de la opresión del Estado sobre la libertad individual.
Para terminar la entrevista, nos gustaría saber si estás con algún otro proyecto de traducción.
Tengo un libro entre manos que será publicado a finales de año o principios del que viene. No puedo decir mucho, pero sí que en esta ocasión no se trata de una novela.
Léete China · 27 de abril | 19:00–20:30 h
Biblioteca Eugenio Trías (Parque del Retiro, Madrid) — Casa de Fieras- – ver en Google Maps
Acceso libre hasta completar aforo
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